Introducción — Cuando los creyentes abandonan el compañerismo con el mundo, entran en el compañerismo de todos los que temen a Dios. (Salmo 119:63), una comunión por la cual están agradecidos (Filipenses 1:3-5).
- La comunión implica aprecio por la casa de Dios (Salmo 55:14) y Su Palabra (1 Juan 1:3).
- El compañerismo implica acuerdo sobre asuntos importantes (Amós 3:3) y esfuerzo para mantener la unidad (Romanos 14:19; Efesios 4:1-3).
- La comunión implica exhortarse (Hebreos 3:13), consolarse y edificarse (1 Tesalonicenses 5:11) unos a otros.
- La comunión implica llevar las cargas los unos de los otros (Gálatas 6:2, 19).
Conclusión — La comunión con el pueblo de Dios es buena y agradable (Salmo 133:1-3) y característica de la iglesia llena del Espíritu (Hechos 2:42).
—H. W. Steinberg.